Adonis
En la mitología griega, Adonis era un dios eternamente joven y de increíble belleza. Tanto es así que Afrodita, cautivada por su belleza, decidió encerrarlo en un cofre que depositó en manos de Perséfone para que lo custodiara. Ésta última, al descubrir lo que había oculto dentro también deseo poseerlo y así empezó una disputa entre ambas diosas por las atenciones del joven que tuvo que resolver Zeus, cediéndoselo durante cuatro meses a cada una y dejando a elección del dios decidir con quién pasaría los otros cuatro meses restantes. Adonis prefirió a Afrodita.
Se conocen varias versiones sobre las causas de su muerte, aunque todas ellas trágicas, como no podía ser de otra manera.
Hoy en día el nombre de Adonis vuelve a cobrar fuerza para denominar un síndrome que padecen algunos hombres ("Síndrome de Adonis") en el que anteponen su belleza a todas las cosas hasta rallar lo obsesivo, dando lugar a conductas narcisistas y excesivamente egocéntricas.
Cuento todo esto, porque tras una semana saliendo con "M", el chico del que hablaba en el post anterior, y hablando hoy con una amiga, hemos llegado a la conclusión de que me enfrento a uno de estos modernos Adonis con ansias de adoración.
Él me encanta, es tan sumamente guapo que hasta incluso a veces parece demasiado. Moreno, ojos verdes, buen cuerpo, tatuajes en lugares estratégicos... En fin, una delicia para mis ojos.
Para él el deporte, el gimnasio y la apariencia física lo son todo, aunque su mayor pasión son las motos. Creo que si en algún momento tengo que competir por su atención será contra una máquina y no contra otra mujer, porque me lo ha dejado clarísimo, las motos y sus circuitos de fin de semana son sagrados.
A mí no me gustan las motos. Como medio de transporte me parecen muy válidas, incluso me gusta que me lleven en moto, pero de ahí a sentir pasión, pues no...
A él le gusta irse a menudo de excursión en bici. Yo no sé ir en bici... lo reconozco y así se lo dije.
Le gusta hacer escalada y está deseando tirarse en paracaídas... Yo soy incapaz de asomarme a un balcón sin marearme.
Soy una mujer simple, qué le vamos a hacer... Me gusta ir a pasear cogidos de la mano, el cine o que me regalen flores, incluso pasarme un montón de horas acurrucada en el sofá leyendo... Imagino que eso a él le debe parecer tremendamente aburrido.
Por otro lado a mí también me gusta que me adoren, por lo menos me gusta que me antepongan a un paseíto en moto... No creo que sea pedir demasiado...
Ahora no vayáis a pensar que me he quedado callada y he aguantado como una tonta enamorada, no... No es mi estilo.
En la tercera cita se lo dejé bien clarito. Después de aguantar un rollo sobre cómo se cambia el aceite del motor de una moto le dije que a mí no me gustan las motos, ni las bicis, ni los gimnasios, ni los deportes de riesgo y que eso no lo voy a cambiar por nadie y que si le suponía un problema era el momento de decirlo antes de seguir avanzando.
Me dijo que no, que cada uno puede tener tiempo para sus aficiones y que ya encontraríamos algo en común para compartir.
Como hace muy poquito que nos conocemos decidí darle otra oportunidad, a pesar de que parece que me haya topado con mi Némesis... Aunque los polos opuestos también se atraen, o por lo menos eso dicen.
Por el momento respeta mi punto de vista sobre el hecho de que quiero que esta relación avance poco a poco, porque si por él fuera me hubiera quitado la ropa el primer día... No es que me haga de rogar, pero por lo menos me gusta conocer mínimamente a la persona con la que me acuesto.
En fin, veremos como sigue avanzando la cosa... Gustarme me gusta mucho, pero el físico sin ningún tipo de duda, no lo es todo.







Janton dijo
Pues sí, veremos cómo avanza la cosa, pero te soy sincero, pinta mal.
Porque por mucho que os respetéis mutuamente las tan dispares aficiones, es imposible evitar que esto acabe en choque: Tarde o temprano él querrá pasar un fin de semana en Cheste o Jerez, contigo, claro, o hacer la travessa del Montseny o cualquier cosa parecida.
A partir de ahí, o tragas quina y le acompañas aunque te repatee, o le dejas ir solo... Con el consiguiente riesgo, claro, porque evidentemente en tales sitios se encontrará con gente, hombres y mujeres, que SÍ comparten sus aficiones.
Soy pesimista, me temo. He conocido casos parecidos, y todos acabaron mal. Al principio todo el mundo transige, intenta adaptarse, cede... Pero con el tiempo, que tu pareja no comparta ninguna de tus aficiones, que no puedas hacer nada de lo que realmente te guste con ella, desgasta mucho la relación.
16 Octubre 2009 | 12:36 AM