Desastres y sorpresas
Ayer, como si me hubieran dado una buena hostia mental para abrir los ojos (perdonadme y permitidme la expresión), me di cuenta de que hay personas que no son lo que parecen.
No es la primera vez que me pasa, ¡claro que no!, a todos nos ha pasado, pensamos que alguien es nuestro amigo y de pronto ¡plas! te enteras que por detrás va a puñalada limpia.
Siguiendo un poco los pasos del post anterior, me repito y me reafirmo en eso de la falsedad, la hipocresía y algo mucho peor que he descubierto y que me ha mantenido en un estado permanente de estupefacción desde ayer, la maldad.
La maldad por naturaleza, la maldad como forma de vida, la maldad como costumbre... ¿Algo que viene de nacimiento?... La verdad es que no lo sé, yo no soy mala, no, no lo soy ni un poquito, más bien, aunque procuro disimularlo mucho, soy inocente e ingenua, por eso pasa lo que pasa.
No quiero extenderme, ni entrar en detalles, total ¿para qué?, la historia se sobreentiende bastante sin demasiadas explicaciones. El caso es que ayer había una persona a la que consideraba amiga y que hoy ya no sé lo qué es, ni siquiera quién es ni de qué es capaz y a partir de ahora no sé cómo debo comportarme con ella, si reprenderla, pedirle explicaciones o sencillamente descartarla para siempre.
En mitad de todos estos descubrimientos, ayer cometí mi primera cagada en el trabajo, un día repleto de desastres. Me cargué la pistola de etiquetar la ropa.
Por si alguien no sabe lo qué es, os diré que es el instrumento que utilizamos para colgar las etiquetas con los precios en las prendas, algo absolutamente indispensable en una tienda de ropa, tanto o más que las mismas perchas, así que sin ella no somos nadie y yo voy y la rompo... ¡Casi me da algo!... mala suerte la mía también, porque fue un accidente, pero sucedió en un sábado de agostos y no había un maldito lugar donde comprar una de repuesto para que nadie se enterara.
Por suerte tengo una súper compañera que se encargó de todo y asumió las culpas, aunque yo no quería, que soy responsable de mis actos a pesar de que llegué a temer que me acabaran descontando la pistolita de las narices del sueldo, y habló con una de las subjefas, le contó que habíamos tenido un accidente y ésta nos mandó a la central a buscar otra de repuesto sin mayores consecuencias.
A parte de estos pequeños desastres también tengo que contar que ha aparecido alguien en mi vida, alguien que parece especial, que ha prendido esa pequeña chispa, aunque no quiero precipitarme, de momento no hay nada entre nosotros, simplemente un principio, un comienzo de algo, ya veremos como acaba, de momento no me hago demasiadas ilusiones...





Ra dijo
Siempre digo que de la gente que te rodea a los unicos que eliges tú es a tus amigos y cuando uno de ellos demuestra que no merece llamarse así mejor descartarlo como tal, ahora ya sabes en quien no puedes confiar y aunque no la dejes de lado totalmente mejor que no le cuentes nada de ti, porque por lo poco que dices podria utilizarlo en tu contra.
En cuanto a lo de la pistola, no te preocupes es normal que se le rompa a quien la utiliza y esos accidentes pasan.
Con respecto a ese alguien especial espero que sea el comienzo de algo muy, pero que muy feliz.
Un besazo
30 Agosto 2009 | 10:26 PM