Hablando del trabajo
Cuando la encargada de la tienda en la que paso más días (4 de 5) me dijo que cada vez que me tocara perchar la ropa que llegaba del almacén no me olvidara nunca de mirar los bolsillos de chaquetas y pantalones, no llegué a imaginar la de cosas, por lo general bastante asquerosas, que encontraría dentro.
Desde pañuelos sucios, notas en papeles, caramelos o chicles medio derretidos, etc...
Aunque lo que más me sorprendió de todo y de manera muy grata debo decir, fue lo que me encontré ayer por la tarde.
Estábamos con una compañera colgando ropa, cuando de pronto meto la mano en el bolsillo de un pantalón y me encuentro con 15 euros.
La verdad es que me quedé alucinando, porque mira que hay que ser despistado para donar un pantalón a una tienda de ropa de segunda mano con regalito incluido... No es que sea gran cosa, pero tampoco es para desperdiciarlo.
Mi compañera me dijo que no es habitual, pero que en contadas ocasiones les ha pasado eso de encontrar dinero.
Al final acordamos entre las tres que trabajábamos ayer, que guardaríamos el dinero para ir un día de estos a picar algo.
Sin duda, a partir de ahora, meteré las manos en los bolsillos de los pantalones que me toque colgar con muchas más ganas.
Ya no recordaba la de cosas raras que puedes llegar a ver cuando trabajas en una tienda grande con un volumen de clientes importante, puesto que mi tienda, en la que pasé más tiempo, era muy pequeñita y podía controlarlo todo con mayor facilidad.
Hoy quería hablar de la de robos que se llegan a cometer en nuestras tiendas en un mismo día.
La gente se lo inventa todo, tienen una habilidad, una destreza y un morro tan grande, digno de los mejores profesionales.
En nuestra tienda la ropa no viene alarmada, así que lo más habitual es que la gente se meta en el probador, se cambie de ropa y salga con la nueva puesta, dejándonos la suya, apestosa y sucia dentro, o en otros casos, poniéndosela directamente debajo y largándose tan tranquilos.
Generalmente tenemos que contar las piezas que se meten dentro del probador, pero hay momentos en los que es imposible, ya que por turno estamos sólo dos personas y si una cobra y la otra está colgando ropa, no podemos dar más de sí.
Luego están los que directamente se agachan detrás de algún perchero y se esconde la ropa súper bien dobladita dentro de los bolsillos, ya que saben que al salir, por norma general, tienen que enseñar los bolsos.
Y luego están los otros que no saben lo de los bolsos y se lo meten dentro, a los que generalmente cogemos más.
El otro día pillé a una chica que se estaba probando un montón de ropa en un rincón fuera de los probadores que me pareció muy sospechosa.
Llamé a mi compañera (ya que yo aún no sabía hasta que punto podía ejercer mi autoridad en la tienda) y se lo comenté.
Ella le pidió a la chica que se fuera a probar la ropa en el probador y que dejara el bolso fuera.
Cuando terminó le pedimos que nos enseñara el bolso y ¡sorpresa!... llevaba 11 camisetas dentro, ¡11!.
Nos salió con la excusa barata de que las había metido allí porque no quería ir cargando con ellas por toda la tienda, pero que no pensaba robarlas eh!!.
Al final se llevó una camiseta de 3 euros y mi compañera la invitó a no volver por allí.
En fin, que en una semana ya he visto casi de todo, no quiero ni imaginar lo que llegaré a ver allí en un mes o en un año...
El otro día uno hasta se nos meó en una esquina de la tienda... indecente y asqueroso pero cierto.
Es que hay cosas que son de las de ver para creer... La gente cada día está peor.



elclubdelasprimerasesposas dijo
Hey Erika!! ¿Cómo lo llevas?
Me ha alegrado muchísimo leer tu post y comprobar que ya estás trabajando. No será probablemente el trabajo de tu vida pero al menos seguro que estás más animada, ¿no es cierto?
y qué cosas, nos cuentas....Cómo es la gente....chicles, pañuelos....puah!!!
Un besazo, campeona!!!
21 Junio 2009 | 08:39 PM