Playa: arena, agua, sol y... otros servicios
Estos días que empieza a hacer calor y en los que ya no sé qué hacer con mi tiempo libre porque el tema del trabajo se resiste, tengo pensado empezar a ir a la playa, que teniéndola tan cerquita es una pena no aprovecharlo, además espero y deseo que me salga algún trabajo durante los meses de verano y entonces se me hará más difícil.
Soy una asidua a la Barceloneta, cada año me dejo caer por ahí para tomar el sol, sola o acompañada, me da igual, sobretodo en mayo y junio, dependiendo del clima, ya que en julio y agosto la abundancia de gente me resulta muy agobiante.
Hace tiempo que por ahí (y por todos lados, supongo) van proliferando los vendedores ambulantes con sus latas o sus cocos o cualquier cosa que se les ocurra. A mí me resultan muy molestos porque se te plantan al lado de repente y según cómo te pegan un buen susto y como también hay más de uno que intenta robar bolsos a bañistas descuidados pues una ya no sabe qué pensar.
Pero ahora ya no sólo tenemos que vigilar por ladrones o lateros, que con la crisis imagino que este año irán en aumento, sino por las orientales que se pasean por las playas ofreciendo masajes.
Por lo menos hace un par de años que las voy viendo, sigilosas, disimulando y ofreciendo sus servicios por cinco euros más o menos.
Habrá gente que se dejará untar con aceites de dudosa calidad y se someterá a unas manos que más que masajear músculos doloridos pueden llegar a dañarlos aún más, cuando la oriental en cuestión no sabe lo qué se hace, pero si siguen con ello será que tienen clientela.
El otro día leía en el periódico una noticia que me dejó estupefacta y me hizo preguntar hasta dónde íbamos a llegar...
Resulta que las orientales, viendo que con los masajes que no sacaban lo suficiente, ahora, si el cliente se presta o se insinúa (por lo visto la mayoría deben ser hombres) ofrecen otros servicios digamos que también manuales (no sé si también orales, pero no me extrañaría) dirigidos a otras partes del cuerpo, concretamente a las que se guardan dentro del bañador.
La noticia iba ilustrada con una fotografía que mostraba a un par de ellas (se ve que esto suelen hacerlo de dos en dos para que una tape mientras la otra actúa) en una zona apartada de la playa, o lugares más solitarios, a una hora menos concurrida, atendiendo a un "caballero" mientras él acariciaba la zona donde la espalda pierde su nombre de una de ellas. En fin, que la foto podía significar cualquier cosa pero eso era lo que daba a entender.
Por el momento las chicas buscan discreción, igual que esta clase de clientes, pero no me extrañaría que dentro de nada veamos en directo, a pleno mediodía y en la toalla de al lado semejante espectáculo ya sin pudor o cuidado alguno, que visto lo visto, esta gente cada día se atreven con más y tienen menos vergüenza y me refiero a los que lo hacen pero sobretodo a los que se lo dejan hacer, que estos son los peores de todos.
Que la necesidad es muy grande, lo entiendo, pero me parece que se pueden buscar otras maneras de ganarse la vida digo yo.







sphermes dijo
Lamentablemente hace mucho tiempo que se confundió la libertad con el libertinaje y la gente ha dejado el pudor en sus casas. Una lástima hasta donde vamos a llegar.
2 Junio 2009 | 03:43 PM