La difícil tarea de encontrar trabajo... y poco más
Estos días me miro al espejo y me cuesta reconocerme, tengo un decaimiento tanto físico como mental que está acabando conmigo. No sé si serán los primeros síntomas de la alergia primaveral que empiezan a afectarme como cada año por estas fechas o quizá la falta de trabajo que empieza a ser ya mucho más que una preocupación a nivel económico, más bien un fracaso total que me cansa de verdad.
Encontrar trabajo ahora me está costando más que la primera vez que mandé un currículum sin ningún tipo de experiencia, aunque quizá sea porque ahora me he vuelto más exigente, no lo negaré, pero me estoy pateando toda Barcelona a diario en busca de carteles, al acecho, dispuesta incluso a suplicar si hace falta, ya que creo que es más efectivo el método de ir puerta por puerta que no el de mandar un currículum por correo o a través de las páginas de internet que tienen las ofertas saturadas de candidatos. ¿Y quién va a elegirme a mi entre 800 posibilidades o más?... Dudo mucho que lleguen a leerse tantas solicitudes.
A pesar de todo procuro mantener la calma, aunque se me acaban las ganas de todo.
Por suerte este fin de semana está resultando bastante entretenido, el 19 fue el día del padre y también el cumpleaños de mi hermano, así que me tocó la temida tarea de ir en busca de un par de regalos para los hombres de la casa. Digo temida porque soy un desastre haciendo regalos y nunca sé qué comprar. Con mi padre hubo suerte a la primera y con mi hermanito mayor tuve que acabar preguntándole qué le haría ilusión porque andaba muy perdida.
Luego el jueves mi hermano me invitó a su cena de celebración de cumpleaños. Fuimos a un japonés, era mi primera vez ya que odio el pescado y aunque sé que hay muchas otras variedades entre su cocina, tenía cierto recelo. Al final acabé comiendo sushi y todo lo que me echaron y he de reconocer que todo estaba delicioso, sin duda repetiré.
También fue la primera vez que veía a su novia tras la liposucción que os comenté que se hizo. La verdad es que yo no le noté nada, aunque llevaba un vestido muy suelto y no se podía apreciar bien, lo que sí hizo es comer sin ningún reparo, así que por lo visto, o al menos en su caso, la dieta a base de ensalada no entra en sus planes.
La que sí que tendrá que ponerse a dieta soy yo, porque después del japonés, ayer tuvimos una segunda cena de cumpleaños en casa, ya más familiar con mis padres y con tarta para que mi hermano no se quedara sin soplar las velas.
Hoy veremos si surge algún plan especial. De momento seguiré con el recorte estricto de presupuesto para mis caprichos y sin perder las esperanzas de encontrar un trabajo... ya casi me da igual que sea bueno o no.






bruxana dijo
Hola Erika:))
Tienes razón: no hay "trabajo" más cansado y desesperante que la búsqueda de éste... sin resultados ni medianamente esperanzadores.... :(
Y eso que dicen que quienes vivimos en grandes ciudades, tenemos experiencia y una edad mediana...lo tenemos más fácil. Bueno: pues no me quiero pensar qué será estar en otras condiciones...
Respondo a media docena de ofertas vía internet diarias: da igual, como dices, es complicado que para cubrir 2 plazas entre 500 CV's recibidos lleguen hasta el mío... que es el 208. En algunos portales de empleo repiten las mismas ofertas cada tantos días... lo que me hace pensar que son simple relleno. En los últimos meses he gastado más en sellos/sobres que en mis mejores tiempos mandando cartitas a las amigas (cosas de adolescente, que no existían los móviles ni internet, claro)... solo que ahora lo que envío son CV's y más CV's a empresas de mi sector. El mismo sector que, hace poco más de 3 años, contactaba conmigo sin necesidad de que yo les enviara nada: simplemente por el hecho de tener el CV en internet... Sector que ahora apenas existe: como para tener puestos de trabajo libres...
En fin: que he encontrado tu blog porque acabas de publicar y estaba en la página principal de lacocte...
Mucha suerte. Un beso grande:))
21 Marzo 2009 | 04:13 PM