Lo que hay que oír
Hace ya algunos días, cuando aún estaba en la tienda, seguramente debió ser el mes pasado cuando puse los carteles de "liquidación total" y dejé claro que iba a cerrar, apareció por la tienda una vecina que en ocasiones había venido a comprar.
Tenía la tienda a cinco minutos de casa así que muchos vecinos hacían acto de presencia a menudo, algunos por compromiso, otros por necesidad.
El caso es que ésta es la típica mujer prepotente y malintencionada que existe en todas partes que siempre va presumiendo de dinero y ventajas. Resumiendo, se cree superior al resto de los mortales. Lo curioso es que vive en el mismo barrio y en el mismo edificio que nosotros, así que seguramente será más palabrería que verdad, ya que por el estatus que ella misma se otorga, debería estar viviendo en un ático de lujo de la zona alta, digo yo.
Normalmente a esta clase de personas me las suelo tomar a risa, porque de otra manera lo pasaría mal sin ninguna necesidad, además siento cierta lástima hacia la susodicha porque hace algunos años se le mató un hijo en un accidente de coche (de la edad de mi hermano, incluso habían ido juntos al colegio) y fue un verdadero trauma tanto para ella como para el resto de su familia, por eso alguno de sus mordaces comentarios se los dejo pasar, pero aquel día me dio mucha rabia.
Vino a la tienda con la excusa de que no se había enterado de que cerraba pero la verdad es que quería curiosear y alardear un rato.
Aquellos días estaba mi madre conmigo ayudándome porque con eso de la liquidación la gente venía a comprar en manada y aquello era una locura, como mínimo necesitaba una persona que vigilara mientras yo iba atendiendo.
La señora empezó a relatarle a mi madre uno de sus fantásticos viajes mientras le restregaba por la cara un anillo enorme y brillante gesticulando a propósito con la mano. Mi madre que es la persona más inocente, humilde y bondadosa que conozco (y no lo digo porque sea mi madre, que conste eh!, que es verdad) ni se dio cuenta y se alegró por su viaje y su opulenta vida, ni pizca de envidia le produjo.
Como la tipeja no consiguió sus objetivos y ya empezaba a mosquearse por no poder pisotearnos un rato, fue a por mí, aunque indirectamente.
Empezó a contarle a mi madre lo afortunada que se sentía por tener una hija como la que tenía. Que trabajaba en la Generalitat y que la acababan de ascender y le habían dado despacho propio, según ella enorme, como de película. Y el sueldo... bueno con el sueldo... ¡cifras astronómicas!, de esas que la plebe sólo veríamos en nuestra cuenta corriente si estuviéramos soñando.
El remate final vino cuando la señora soltó la puñalada decisiva y le dijo a mi madre, mientras me miraba a mí con una falsa sonrisa: "Ojalá algún día puedas estar tan orgullosa de tu hija como yo lo estoy de la mía".
Vamos, ¡ni que yo fuera una inútil desgraciada!. Pero así mismo me sentí después de que dijera aquello. Casi parecía que pretendiera que mi madre se avergonzara de mí porque las cosas no me habían ido, según ella, tan bien como a su hija.
Estuve a punto de decirle que mi madre se sentía muy orgullosa de mí no por el trabajo que hago sino por ser yo y ser como soy, pero no merecía la pena.
Regodearse en la desgracia ajena, en este caso en el asunto de la tienda sabiendo que me veía forzada a cerrarla, no porque fuera una inepta sino por circunstancias especiales, me parece caer muy bajo. Y si realmente eso le produce algún tipo de retorcida satisfacción es que tiene un grave problema.
Así que yo sonreí, le di las gracias por su compra y le deseé un buen día, que creo que le sentó peor que si le hubiera contestado a la perla que había soltado.
En fin, que sé muy bien quién soy, conozco mis virtudes y mis defectos y sé donde están mis limitaciones, no necesito a ningún presuntuoso maleducado que me lo recuerde. Además pienso que tener un despacho más grande o más dinero no es siempre sinónimo de felicidad o de ser mejor persona.
Me alegro por su hija y lamento que su otro hijo muriera, pero de lo que más me alegro es de no tener que volver a soportarla como clienta.








Amausterra G.O dijo
Bien dicho, me alegra q tengas q ser asertiva en ese tipo de situaciones, xq hay kienes no aguantarian a mujeres tan patanes como estas, pero a de suponerse q x la edad y la educacion no le permitio ubicarse o ver mas alla de lo q esta, y por ello siempre para en su nube,, la prox vez,,, simplemente dile, sabe q busq un bosq y pierdase,, naaaaaaa es bromix, q alegria saber q despues de todo tienes un buen sentido del humor, me alegra, 5 puntos pa ti,,
saludos desde PEru,,,=D
20 Febrero 2009 | 03:38 PM