Tiempos pasados
Me acuerdo cuando iba al colegio, yo fui una niña más bien tímida y bastante buena, hasta que a cierta edad empecé a revolucionarme un poco.
Fue cuando tendría unos 13 o 14 años y me tocó sentarme con una compañera en clase con la que hasta el momento no me había llevado demasiado, pero fue juntarnos aquel día y no separarnos durante muchos años. Juntas éramos increíbles y se convirtió en mi mejor amiga.
Desde que empecé a ir con ella que cambié, se despertó mi lado rebelde y pasota por completo y las dos nos convertimos en las gamberrillas de la clase. Sin duda si algún día pasaba algo divertido en clase era porque lo organizábamos nosotras, nos lo pasábamos súper bien y montábamos cada movida que más de un castigo nos llevamos, pero no me arrepiento de casi nada, a pesar de que aquella época para mi tuvo sus consecuencias, los estudios los llevaba fatal.
Sólo hay una cosa de la que me arrepiento de verdad de entonces, a mi amiga y a mi nos dio por empezar a meternos con un chico de la clase. Era el típico tímido empollón que no tenía amigos y la verdad es que fuimos muy crueles con él, le hicimos la vida imposible durante un tiempo. Le tirábamos bolitas de papel durante las clases o le decíamos cosas para molestarle. En realidad tampoco era nada personal, podría haber sido cualquier otro, lo único que nos importaba a mi amiga y a mi era reírnos un rato y él se dejaba.
Creo que el problema de este chico (con esto no quiero decir que fuera culpa suya, la culpa era sólo nuestra) era sencillamente que nunca nos plantó cara. Si se hubiera enfrentado a nosotras seguramente le habríamos dejado en paz, pero sin quererlo era una víctima fácil. Y eso que lo que le hacíamos al chico este nosotras no tiene nada que ver con lo que se hace hoy en día en los colegios o institutos, lo sé por mis sobrinos que me cuentan casos que me dejan horrorizada.
La verdad es que cuando recuerdo tiempos pasados y pienso en ese pobre chaval me siento terriblemente culpable por habérselo hecho pasar tan mal. A veces los seres humanos podemos llegar a ser asquerosamente crueles y esa es una actitud imperdonable.
Me gustaría volver a verle algún día y pedirle perdón. Seguramente no serviría de nada, pero creo que debería hacerlo. No quiero ni llegar a imaginar el recuerdo que debe tener de mí este chico.
Lo imagino porque a mi también me pasó algo parecido después. Repetí curso como era de esperar por lo mal que llevaba los estudios y en la clase que me tocó no me adapté nada bien, así que alguna que otra jugarreta también me hicieron (me lo tomo como una penitencia por lo que hice yo antes) y fue entonces cuando entendí como debió sentirse aquel pobre muchacho.
Es triste que las cosas importantes tengamos que aprenderlas así, a base de experiencias propias, pero es un proceso inevitable. Tuve que vivirlo para saber que no debía volver a hacerlo. Al menos aprendí la lección.











clarel dijo
hola preciosa!!si algun dia tienes oportunidad simplement dile que sientes haber portado de aquella manera,pero no creo que tampoco es que te este odiando,cuando pasa el tiempo comprendes que eran cosas de crios,a menos de que realmente fuerais duras con el,pero por lo que cuentas no fue tampoco nada del otro mundo. y si,muchas veces tenemos que vivir las cosas en nuestra persona para saber que duele,pero la vida tambien se trata se eso,no?de aprender.un beso!!
18 Octubre 2008 | 06:24 PM