Aprender a ser feliz
Llevo unos días que estoy un poco descentrada. Entre que he estado enferma y por suerte ya recuperada de mi dichoso resfriado y que estos días estoy teniendo bastante trabajo (cosa de la que no me quejo) y acabo bastante cansada, poco tiempo me queda para nada más.
Después de un mes de septiembre desastroso, me alegra poder decir que parece que en octubre las cosas están volviendo a la normalidad respecto a las ventas en mi tienda.
Ya llevo un tiempo y unos cuantos post intentando hablar de la felicidad, o la falta de ella en mi caso, y de los pasos que estoy tratando de seguir para poder acariciar un poquito de suerte y alegría que tanto me faltan.
He llegado a la conclusión de que he olvidado cómo ser feliz. Después de tanto tiempo pensando y dando por sentado que todo va a salir mal, uno ya no se acuerda de pensar en eso de que siempre hay una versión positiva o una oportunidad de que vaya bien.
A parte de los problemas personales que pueda tener yo con la tienda y mi vida social y amorosa, que ambas andan un tanto cojas porque no les dedico el tiempo que merecen, también tengo muchos problemas familiares graves y la verdad es que no lo estoy pasando nada bien. Quizá es culpa mía por involucrarme demasiado, pero cada uno es como es y yo no puedo evitarlo, aunque posiblemente debería.
Hoy recordaba una frase que ya cité aquí hace algún tiempo que decía "La felicidad completa no existe, sólo momentos felices".
Eso me hace preguntar si no ando equivocada en mi búsqueda, tratando de encontrar un todo que no existe y olvidándome de disfrutar de esos momentos que tan deprisa pasan de largo.
Ayer por ejemplo, tuve una tarde de trabajo intensa, de ventas buenas. Después de una temporada de miserias, volví a sentirme en mi salsa enseñando modelos y buscando la mejor forma de colocarle a las clientas unas cuantas prendas, probándome yo los sujetadores si hacía falta para que vieran cómo quedaban puestos (sobre la ropa por eso, no os penséis que voy despelotándome delante de la gente, hasta ahí aún no he llegado) y sintiéndome satisfecha cuando conseguía que se los quedaran.
La tarde de ayer fue un momento feliz, que por suerte supe valorar.
Hoy también ha venido un chico a comprar que uff... no tengo palabras. ¿Os acordáis de mi lista de los "Me gustaría..." el punto dónde decía "tirarme a un cachas buenorro"...?, pues éste era mi hombre.
Madre mía!! Que cara, que ojos, que cuerpo, que culo...!! impresionante.
Lo siento, me he emocionado un poco, pero es que de verdad os digo chicas que era de esos de los que no se encuentran fuera de las pasarelas.
Yo creo que hasta me he puesto colorada y todo y eso que hace algún tiempo ya que perdí la vergüenza.
En fin, que no sé ni lo que me ha comprado, pero os aseguro que ha sido un momento muy feliz, al menos me ha alegrado la vista un rato. Espero que vuelva.
Así que, resumiendo, en 24 horas he tenido un par de momentos simples pero agradables y ¿por qué no? también felices. Hay días en los que se me escapan, que no soy consciente de ellos, pero esta vez los he disfrutado. A ver si voy aplicándome y a partir de ahora los cazo todos.








mary-chan dijo
Es como dices en el título, hay que aprender, porque en realidad no hace falta tanto para ser feliz, lo que pasa es que nos ponemos en plan exigente y queremos la felicidad absoluta y eso no existe. No se puede tener todo.
Y en cuanto al amor, ya llegará, aunque igual no tan macizo como el que fue a tu tienda, jaja.
Un besito
11 Octubre 2008 | 08:13 PM