5 Julio 2009
Estos días no tengo tiempo para nada, perdonadme si no me veis tanto por vuestros blogs ni por el mío propio, porque desde que empecé a trabajar en la tienda de ropa que llego muerta a casa, además como me cambian el horario continuamente pues acabo un poco estresada, pero aún así estoy muy contenta.
La verdad es que no me esperaba que fuera a adaptarme tan deprisa a la rutina de la tienda, ni a las compañeras. Parece que lleve trabajando allí toda mi vida y que conozca a esas chicas desde hace años.
Pasadas las primeras pruebas comentadas en el anterior post, he descubierto que las chicas son fantásticas, cada una por una cosa distinta, pero hemos congeniado mucho, hasta el punto en el que yo tendría que estar haciendo de correturnos por todas las tiendas y por el momento han pedido que me quede fija allí, al menos durante el verano.
Nos pasamos el rato riendo y charlando y eso sin duda hace el trabajo mucho más ameno, a pesar de que es muy cansado andar de un lado para otro recogiendo todo lo que la gente tira o desordena a su paso, que es mucho, creedme.
Pero lo bueno de trabajar en una tienda así es que, aunque tienes que estar allí tus ocho horas, tienes cierta libertad de movimientos, puedes estar hablando con las demás mientras estás perchando u ordenando y no te ves obligado a someterte a la tortura de estar sentado frente a un ordenador y pegado al teléfono, por poner un ejemplo que creo es el más común, y además podemos poner música, que para mí a la hora de trabajar me resulta indispensable.
Después de una época muy mala, cuando me vi obligada a cerrar mi negocio y esos meses que pasé en paro, ahora este trabajo, aunque entraría dentro de la categoría "mucho curro, poco sueldo y condiciones regulares tirando a malas", me parece estupendo y voy cada día allí con una sonrisa en los labios. Estoy feliz con poquita cosa, al menos por este lado, que ya es algo.
Por el momento con una de mis compañeras estamos planeando hacer alguna escapadita por ahí en agosto, el fin de semana del 15, que además coincide prácticamente con mi cumpleaños, motivo de más para celebrarlo, e igual nos pasamos por Madrid (aunque todavía no está decidido), así que mis colegas madrileños, si queréis conocerme igual dentro de poquito nos vemos...
Cambiando de tema, hoy quería dejar un mensaje especial para mi compañera coctelera giverny (http://giverny.lacoctelera.net/) que está pasando por un momento de su vida muy complicado y necesita todos los ánimos que pueda recibir, así que os animo a que visitéis su blog y le mandéis fuerza y energía positiva, sé que lo agradecerá.
Estoy segura de que pronto volverá por aquí renovada y con más fuerza que nunca. Mucho ánimo guapísima!!!!
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26 Junio 2009
El otro día os contaba que en el trabajo, cuando estamos colgando la ropa que nos llega del almacén, nos hacen mirar los bolsillos de chaquetas y pantalones para comprobar que nadie se haya olvidado nada dentro. Yo, para mi gran sorpresa, me encontré 15 euros.
En aquel momento no le di mucha importancia, pero luego pensando, llegué a la conclusión de que, aunque no imposible según me dijeron, era un poco raro, ya que los billetes no se veían arrugados ni nada y con lo prensada que llega la ropa era de extrañar, parecía como si alguien los hubiera metido ahí para ver qué hacía yo si me los encontraba.
Lo más curioso del caso es que nadie ha vuelto a mencionarlo, ni siquiera la encargada y que los billetes han desaparecido.
Hasta aquí no le habría dado más importancia, pero el otro día va y de pronto me encuentro con 10 euros tirados ahí en mitad de la tienda.
Supuse que se le habrían caído a alguien a la hora de pagar, así que avisé a mi compañera y ella comentó lo mismo y los guardó. Tampoco se habló más de los 10 euros.
Aquí ya empecé a sospechar que mis compañeras estaban tratando de ponerme a prueba para ver si yo era de fiar.
La tercera vez y la que prácticamente me confirmó que de algo raro iba esto, fue cuando el martes, noche de verbena de san Juan, por la tarde, trabajando con mi compañera y con muy pocos clientes a la vista, ya que todo el mundo estaba con la mente en la fiesta, decidimos empezar a probarnos ropa de la tienda.
La verdad es que fue un rato divertido. A mí que me encanta la ropa y con una tienda entera a nuestra disposición, pues fue genial.
Había una falda que me gustaba bastante y me quedaba bien, me la probé, me la estuve mirando un rato, pero al final me la saqué y la dejé por ahí.
Mi compañera, poco rato después, se me acercó y me dijo "Si te gusta la falda, ¿por qué no te la llevas?... Aquí nadie se va a enterar, porque esta ropa no está contada, muchas lo hacemos y sino ya lo irás viendo".
Yo me quedé alucinando y empecé a sospechar muy seriamente, entonces le dije "Esto me lo estás diciendo en serio o estás tratando de ponerme a prueba". Y es que ya no sé si pensar que se creen que soy idiota o qué.
Ella me dijo que iba muy en serio, a lo que yo le contesté "Pues que sepas que yo no soy una ladrona y que en mi vida se me ocurriría hacer una cosa así".
Mi compañera no dijo nada más, colgó la falda y seguimos trabajando. La verdad es que después de estas tres supuestas encerronas me he dado cuenta de que mis compañeras me tratan mejor y confían más en mí. Incluso ahora no las tengo encima observando cada vez que voy a cobrar algo.
¿Vosotros pensáis que son imaginaciones mías o que en realidad mis compañeras querían comprobar que yo, la chica nueva, era una persona de confianza incapaz de robar cuando se le pone muy, pero que muy fácil?...
En el caso de que sea así, podría llegar a entenderlo, ya que no saben con quién están tratando, pero los métodos me parecen poco ortodoxos y un poco arriesgados.
En fin, a mi me parece que he superado la prueba y de que voy a seguir trabajando allí. Por el momento hoy ya he cobrado, sólo el medio mes que he trabajado, pero estoy muy contenta!!!
Para terminar, no puedo despedirme sin nombrar la trágica pérdida de un gran artista como ha sido Michael Jackson. A pesar de que no me gustaba especialmente su música, me uno al luto colectivo. Descanse en paz..
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21 Junio 2009
Cuando la encargada de la tienda en la que paso más días (4 de 5) me dijo que cada vez que me tocara perchar la ropa que llegaba del almacén no me olvidara nunca de mirar los bolsillos de chaquetas y pantalones, no llegué a imaginar la de cosas, por lo general bastante asquerosas, que encontraría dentro.
Desde pañuelos sucios, notas en papeles, caramelos o chicles medio derretidos, etc...
Aunque lo que más me sorprendió de todo y de manera muy grata debo decir, fue lo que me encontré ayer por la tarde.
Estábamos con una compañera colgando ropa, cuando de pronto meto la mano en el bolsillo de un pantalón y me encuentro con 15 euros.
La verdad es que me quedé alucinando, porque mira que hay que ser despistado para donar un pantalón a una tienda de ropa de segunda mano con regalito incluido... No es que sea gran cosa, pero tampoco es para desperdiciarlo.
Mi compañera me dijo que no es habitual, pero que en contadas ocasiones les ha pasado eso de encontrar dinero.
Al final acordamos entre las tres que trabajábamos ayer, que guardaríamos el dinero para ir un día de estos a picar algo.
Sin duda, a partir de ahora, meteré las manos en los bolsillos de los pantalones que me toque colgar con muchas más ganas.
Ya no recordaba la de cosas raras que puedes llegar a ver cuando trabajas en una tienda grande con un volumen de clientes importante, puesto que mi tienda, en la que pasé más tiempo, era muy pequeñita y podía controlarlo todo con mayor facilidad.
Hoy quería hablar de la de robos que se llegan a cometer en nuestras tiendas en un mismo día.
La gente se lo inventa todo, tienen una habilidad, una destreza y un morro tan grande, digno de los mejores profesionales.
En nuestra tienda la ropa no viene alarmada, así que lo más habitual es que la gente se meta en el probador, se cambie de ropa y salga con la nueva puesta, dejándonos la suya, apestosa y sucia dentro, o en otros casos, poniéndosela directamente debajo y largándose tan tranquilos.
Generalmente tenemos que contar las piezas que se meten dentro del probador, pero hay momentos en los que es imposible, ya que por turno estamos sólo dos personas y si una cobra y la otra está colgando ropa, no podemos dar más de sí.
Luego están los que directamente se agachan detrás de algún perchero y se esconde la ropa súper bien dobladita dentro de los bolsillos, ya que saben que al salir, por norma general, tienen que enseñar los bolsos.
Y luego están los otros que no saben lo de los bolsos y se lo meten dentro, a los que generalmente cogemos más.
El otro día pillé a una chica que se estaba probando un montón de ropa en un rincón fuera de los probadores que me pareció muy sospechosa.
Llamé a mi compañera (ya que yo aún no sabía hasta que punto podía ejercer mi autoridad en la tienda) y se lo comenté.
Ella le pidió a la chica que se fuera a probar la ropa en el probador y que dejara el bolso fuera.
Cuando terminó le pedimos que nos enseñara el bolso y ¡sorpresa!... llevaba 11 camisetas dentro, ¡11!.
Nos salió con la excusa barata de que las había metido allí porque no quería ir cargando con ellas por toda la tienda, pero que no pensaba robarlas eh!!.
Al final se llevó una camiseta de 3 euros y mi compañera la invitó a no volver por allí.
En fin, que en una semana ya he visto casi de todo, no quiero ni imaginar lo que llegaré a ver allí en un mes o en un año...
El otro día uno hasta se nos meó en una esquina de la tienda... indecente y asqueroso pero cierto.
Es que hay cosas que son de las de ver para creer... La gente cada día está peor.
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18 Junio 2009

Hoy por fin podemos encontrar en todas las librerías la tercera entrega de la trilogía Millenium: "La reina en el palacio de las corrientes de aire" de Stieg Larsson. Supongo que todos habréis oído hablar de ello.
Quizá parte del morbo o una de las razones por las que uno se decide a comprar uno de estos libros, sea que su autor muriera tras entregar el tercer volumen a la editorial, aunque tampoco podemos descartar el impresionante despliegue publicitario. Marketing puro y duro.
Yo compré el primero hace tiempo simplemente porque me gusta leer y lo vi como novedad en las librerías, además creo que todavía no se había hecho tan inmensamente famoso. Así que no hubo nada que pudiera condicionarme a la hora de juzgar la calidad de este escritor.
No estaba muy segura de lo que iba a encontrarme, no suelo leer novela negra y no sabía si iba a gustarme, aún así lo empecé y no pude parar.
Larsson te atrapa poco a poco, con una trama bastante interesante y abordando una temática muy a la orden del día, con unos personajes (bajo mi punto de vista) magistralmente construidos, aunque lo más maravilloso de estos libros sin duda alguna es su protagonista femenina, Lisbeth Salander. Creo que tiene ése algo que a todos, en un momento dado, nos gustaría tener. Un valor y una manera de enfrentarse al mundo digna de mencionar.
Espero que el final de la trilogía me sorprenda y no me decepcione.
Así que recomiendo a todos aquellos que aún no lo hayan hecho, que compren este libro porque no se arrepentirán.
Esta mañana, aprovechando que era mi día libre en el trabajo, me he ido al centro, he entrado en El Corte Inglés de Portal de l'Àngel y he cogido mi libro con mucha emoción. Cuando lo tenía en la mano se me han acercado un par de reporteros y me han preguntado si podían hacerme una entrevista, cuatro preguntitas sobre el libro, para La Sexta.
A pesar de que me daba un poco de corte, les he dicho que sí y ha salido este mediodía en las noticias, sólo un segundo, pero me ha hecho gracia. Así que si alguien ha visto ese canal ya me conoce, era una de las que salían por ahí.
Para terminar deciros que el trabajo me van muy bien, aunque acabo echa polvo y que con las compañeras genial. Como curiosidad comentar que una de ellas se llama Erika, por suerte yo en realidad no me llamo así, que sino en la tienda, cada vez que alguien gritara el nombre iríamos las dos.
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16 Junio 2009
¡¡¡Ayer empecé a trabajar!!!
La verdad es que el día me fue genial, el trabajo no tiene ningún secreto para mí, en la tienda hay bastante movimiento y mucho trabajo, así que no tuve tiempo para aburrirme. Lo único que me falta es aprender a utilizar el programa de ordenador para cobrar, que tiene su complicación... pero bueno, en dos días se aprende.
Con las compañeras también muy bien. Echaba de menos trabajar con otra gente después de estos últimos años en mi tienda estando yo sola.
Ayer hice horario partido, pero el resto de la semana me toca intensivo de tarde, de 1 a 9, con unos 20 minutos para comer. Esperemos que no se me haga muy pesado...
El primer día me toco ir a una tienda del hospitalet, que además, de todas las que tienen era la que me caía más lejos porque vivo en la otra punta, así que casi una hora de metro...
Resumiendo, que con jornada partida y cuatro viajes a una hora cada uno, perdí 4 horas en transporte... Menos mal que no tendré que volver allí a no ser que haya alguna baja u otra cosa.
Hoy empiezo en otra tienda que me cae mucho más cerca y espero que me vaya tan bien como me fue ayer. ¡¡Qué contenta estoy!!.
Sobre el tío bueno que me hizo la entrevista, pues ayer nos vimos y me invitó a tomar un café mientras me contaba cómo funcionaban las cosas por allí.
Me reafirmo en eso de que era guapísimo, pero desgraciadamente me enteré de que está comprometido (cosa que no me extraña, porque los tíos así no suelen estar libres). Así que nada, sólo me servirá para alegrarme la vista y poco más...
En fin, que estos días no sé si voy a poder pasarme mucho por aquí, ya que entre una cosa y otra no tengo mucho tiempo y además, cuando llego a casa, vengo súper cansada, aún tengo que recuperar el ritmo...
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11 Junio 2009
Sí, sí sí!!!! Parecía imposible, pero lo he logrado, por fin he encontrado trabajo.
La verdad es que todavía estoy alucinando porque todo fue muy repentino, sobretodo porque hasta ahora la experiencia había sido muy negativa y el planteamiento muy negro.
Estaba el martes frente a la pantalla del ordenador cuando me llegó un correo de Laboris con una oferta que podría interesarme. Como a mí, a estas alturas, me interesa todo, no dudé en inscribirme, aunque sinceramente lo hice con muy pocas esperanzas vistos los 700 inscritos más que había, pero bueno, por probar...
Esa misma tarde me llamaron. No me lo creía, ¡¡querían hacerme una entrevista!!
Quedamos el miércoles al mediodía. No estaba muy nerviosa pero la cosa cambió en cuanto vi al entrevistador... ¡¡Qué bueno que estaba!!, pero bueno, buenísimo... uff la verdad es que hacía tiempo que no veía a un tío así.
Al final logré controlar mis hormonas revolucionadas, sonreí y me mostré muy segura de mi misma, la cosa fue bien.
Me dijo que ese día iba a hacer 25 entrevistas (yo ya era de las últimas) y que si entre las cinco y las seis de la tarde no me llamaba que no me esperara nada, pero luego sonriendo me dijo "pero no apagues el móvil porque te llamaré seguro".
A las cinco en punto me llamó para una segunda entrevista esta misma mañana con otra persona, el responsable.
He ido, he repetido más o menos lo mismo que conté ayer, ha parecido que este segundo entrevistador quedaba contento y me ha dicho que me dirían algo.
Hace un ratito me ha vuelto a llamar el primer entrevistador (el que estaba bueno) preguntándome qué tal me había ido la entrevista, yo le he dicho que me parecía que bien, pero que eso me lo tenía que decir él y me lo ha confirmado "queremos que trabajes con nosotros".
En este caso mi experiencia laboral ha jugado mucho en mi favor, necesitan a alguien que venda y yo llevo unos añitos al frente de mi propio negocio y sé hacerlo. Así que por el mismo sueldo tienen a una que ya viene enseñada, pero bueno, aunque no pagan mucho no me importa, ahora mismo necesitaba desesperadamente trabajar.
Es una tienda de ropa de segunda mano muy conocida. El horario es de ocho horas, no sé aún si jornada partida o intensiva, me parece que un poco de todo según me han dicho y tengo dos días a la semana de fiesta, domingo y otro entre semana (nunca el sábado, eso sí) pero bueno, ya es más de lo que he tenido hasta ahora, ya que generalmente en tienda se suele tener un día y medio.
Lo peor es que voy a tener que hacer un poco de correturnos, eso de ir de una tienda a otra supliendo vacaciones y días festivos, pero bueno, podría ser peor. Además, espero volver a ver al tío bueno éste, por lo menos será un aliciente para ir a trabajar...
Ahora me tienen que llamar para decirme dónde voy y a qué hora, seguramente empezaré el lunes o martes de la semana que viene.
Así que, como podréis comprobar, estoy muy contenta!!. A ver si hay suerte y este trabajo me aporta cosas positivas.
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8 Junio 2009
Conocí a mi amigo hará unos tres años y de la manera más casual. Aquella tarde había ido a un sitio que no solía frecuentar a menudo y además lo hice sin demasiadas ganas, pero a veces una se deja arrastrar por la gente casi sin darse cuenta.
El caso es que los dos, allí, parecíamos igual de fuera de lugar. Él se acercó, me saludó y empezamos a hablar. El tiempo se nos pasó sin darnos cuenta y descubrimos que teníamos una conexión total. Nos alegramos sinceramente de haber coincidido en una tarde que en principio parecía tan aburrida.
Desde entonces puede decirse que se ha convertido en mi mejor amigo, a pesar de que nuestra amistad no es de esas de toda la vida, nunca me había sentido tan compenetrada con otra persona.
No tardé demasiado en darme cuenta de que para mi amigo, nuestra relación, empezaba a convertirse en otra cosa, además él nunca hizo nada para ocultarlo. En más de una ocasión había insistido en que en vez de quedar para tomar algo, tuviéramos una cita formal. Nunca acepté, siempre quise ser simplemente su amiga.
Entre mi reciente caso con el de la cita desastrosa, esto y otras historias, empiezo a pensar que tengo algún tipo de problema para poder llegar a comprometerme con otra persona de manera seria, siempre me han ido más las relaciones informales, quizá porque nunca he conocido a la persona adecuada, no sé...
En fin, nuestra relación de amistad ha seguido funcionando igual de bien a pesar de sus repetidos intentos por llegar a mi corazón y mis constantes rechazos.
No es que no pudiera llegar a enamorarme de él, sino que valoraba demasiado nuestra amistad como para tentar a la suerte y poder estropearlo.
Eso de que las parejas se rompen pero los amigos son para siempre, yo me lo tomo muy en serio y con él no quería correr el riesgo de perderle.
A principios de este año le salió un trabajo fuera de Barcelona (no demasiado lejos pero sí lo suficiente para que hayamos estado prácticamente sin contacto) tal y como están las cosas no podía rechazarlo, así que se fue.
Volvió a finales de Mayo y quedamos para hablar. Me dijo que las cosas le iban muy bien allí, que se alegraba mucho de haber cogido el trabajo y que había conocido a una chica. Que tenía novia, vamos.
La verdad es que me sentó fatal. Podéis llamarme loca y lo que queráis, pero me dio una rabia... Sé que suena muy egoísta por mi parte, pero no puedo evitarlo, así es como me siento y lo confieso.
Yo que le había rechazado un montón de veces, me encuentro ahora imaginando lo que hubiera podido ser y cada vez estoy más convencida de que hubiera sido estupendo.
No me entiendo ni yo... Y es que siempre queremos aquello que no podemos tener. Hacía falta perder toda oportunidad para que yo me diera cuenta de que una historia de amor con mi amigo era posible.
Se va a quedar por aquí todo el verano y en septiembre se vuelve para allá a trabajar de nuevo, ya de manera fija.
Supongo que alguno de estos días me tocará conocer a la chica esta, miedo me da... Aún así, pondré mi mejor sonrisa y le desearé a mi amigo toda la felicidad del mundo, porque se la merece y lo último que necesita es que yo le venga con mis dudas respecto a lo nuestro. No me queda otra que aceptarlo y resignarme...
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2 Junio 2009
Estos días que empieza a hacer calor y en los que ya no sé qué hacer con mi tiempo libre porque el tema del trabajo se resiste, tengo pensado empezar a ir a la playa, que teniéndola tan cerquita es una pena no aprovecharlo, además espero y deseo que me salga algún trabajo durante los meses de verano y entonces se me hará más difícil.
Soy una asidua a la Barceloneta, cada año me dejo caer por ahí para tomar el sol, sola o acompañada, me da igual, sobretodo en mayo y junio, dependiendo del clima, ya que en julio y agosto la abundancia de gente me resulta muy agobiante.
Hace tiempo que por ahí (y por todos lados, supongo) van proliferando los vendedores ambulantes con sus latas o sus cocos o cualquier cosa que se les ocurra. A mí me resultan muy molestos porque se te plantan al lado de repente y según cómo te pegan un buen susto y como también hay más de uno que intenta robar bolsos a bañistas descuidados pues una ya no sabe qué pensar.
Pero ahora ya no sólo tenemos que vigilar por ladrones o lateros, que con la crisis imagino que este año irán en aumento, sino por las orientales que se pasean por las playas ofreciendo masajes.
Por lo menos hace un par de años que las voy viendo, sigilosas, disimulando y ofreciendo sus servicios por cinco euros más o menos.
Habrá gente que se dejará untar con aceites de dudosa calidad y se someterá a unas manos que más que masajear músculos doloridos pueden llegar a dañarlos aún más, cuando la oriental en cuestión no sabe lo qué se hace, pero si siguen con ello será que tienen clientela.
El otro día leía en el periódico una noticia que me dejó estupefacta y me hizo preguntar hasta dónde íbamos a llegar...
Resulta que las orientales, viendo que con los masajes que no sacaban lo suficiente, ahora, si el cliente se presta o se insinúa (por lo visto la mayoría deben ser hombres) ofrecen otros servicios digamos que también manuales (no sé si también orales, pero no me extrañaría) dirigidos a otras partes del cuerpo, concretamente a las que se guardan dentro del bañador.
La noticia iba ilustrada con una fotografía que mostraba a un par de ellas (se ve que esto suelen hacerlo de dos en dos para que una tape mientras la otra actúa) en una zona apartada de la playa, o lugares más solitarios, a una hora menos concurrida, atendiendo a un "caballero" mientras él acariciaba la zona donde la espalda pierde su nombre de una de ellas. En fin, que la foto podía significar cualquier cosa pero eso era lo que daba a entender.
Por el momento las chicas buscan discreción, igual que esta clase de clientes, pero no me extrañaría que dentro de nada veamos en directo, a pleno mediodía y en la toalla de al lado semejante espectáculo ya sin pudor o cuidado alguno, que visto lo visto, esta gente cada día se atreven con más y tienen menos vergüenza y me refiero a los que lo hacen pero sobretodo a los que se lo dejan hacer, que estos son los peores de todos.
Que la necesidad es muy grande, lo entiendo, pero me parece que se pueden buscar otras maneras de ganarse la vida digo yo.
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